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sábado, marzo 2, 2024

Mil millones de personas son enfermos mentales

“En el laberinto”, el último libro de Cristian Llach nos anuncia en la contraportada que existen mil millones de personas, unas cientos arriba o abajo, con problemas mentales.

Al parecer este psiquiatra no ha dudado en permitir a los editorialistas de Ariel dejar para la historia tamaña barbaridad. Aunque se deja claro que dichas enfermedades mentales, pueden ser muchas y variadas como podemos leer en lo poco que se nos deja publicar:

“Se calcula que casi mil millones de personas en el mundo están afectadas por algún trastorno mental: ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar, estrés postraumático, alteraciones de la conducta alimentaria, o comportamientos adictivos entre otros”.

Claro, así sí. Y más de mil millones. ¿Quién no ha tenido ansiedad? Creo que casi todo el mundo a lo largo de su vida. Antes no era una enfermedad ahora sí. El trastorno bipolar que nació hace cuatro días, pues también puede englobar a otras tantas personas, el estrés postraumático lo mismo, desde la muerte de un perro, ahora que incluso Disney va a eliminar la escena de la muerte de la madre de la película Bambi, hasta el fallecimiento de un ser querido, son susceptibles de generar lo que los psiquiatras llaman estrés postraumático. Y no se ha colado el TOC, el Trastorno Obsesivo Compulsivo muy popular últimamente, porque si no podrían haber añadido otros dos mil millones.

Los psiquiatras, que hasta antes de ayer en la historia reciente andaban dando corrientes en la cabeza, o declarando la homosexualidad como enfermedad mental, o diciendo que “los rojos” eran poco menos que enfermos mentales, ahora nos bombardean con la creación de nuevas teorías que nadie les va a refutar debido fundamentalmente al enorme negocio que se esconde detrás de esa cifra.

Mil millones de enfermos mentales, si un psiquiatra lo dice, o permite que se diga en su libro, digo yo que será verdad. ¿Quién soy yo para negar ese tema?

Sin embargo dicha cifra me lleva a una inquietante pregunta: ¿Existe tanta pastilla como para abastecerlos a todos? Sí, claro. La industria farmacéutica no tiene ningún problema para conseguir el objetivo de alimentar a tanto enfermo mental, “raritos” como algunos psiquiatras definen a algunas de estas personas.

Y aunque no he tenido la oportunidad de leer el libro de Cristian Llach “En el Laberinto” de la editorial Ariel, me van a permitir ustedes que mi modesto presupuesto de este mes en libros lo dedique a otros menesteres. Entendiendo que, por lo leído, muy probablemente el autor sea una persona muy interesante y que al margen de mi TOC (tengo un trastorno obsesivo con algunos psiquiatras), recomiende por ejemplo dos de los libros de Peter C. Gotzsche, Catedrático en Medicina y especialista en análisis de medicamentos, Medicamentos que matan y crimen organizado y Cómo sobrevivir en un mundo sobremedicado. E incluso el libro de Antonio Sitges-Serra, Catedrático de Cirugía de la Universidad Autónoma de Barcelona, Si puede no vaya al médico, me parecería interesante, en la medida en que en nuestros ambulatorios son los médicos de familia quienes nos incluyen en ese ejército de “trastornaos”, dado que ya pueden diagnosticar depresiones, ansiedades, etc. Entorno a la salud mental el más tonto hace relojes, porque ¿quién puede contradecir a un psiquiatra? Claro, otro psiquiatra, Allen Frances, el presidente del grupo de trabajo que creo el DSM IV (lo que se conoce como la biblia de los psiquiatras, el vademécum de los trastornos) cuando en su libro ¿Somos todos enfermos mentales?-manifiesto contra los abusos de la psiquiatría, nos explica como en estos momentos de creación de enfermedades mentales, lo único que interesa es el gran beneficio que produce generar enfermedades mentales y enfermos. De este libro que, escrito por un afamado psiquiatra, no tiene desperdicio alguno me quedaría con una frase, también en su contraportada: Un libro que nos advierte de las graves consecuencias de la progresiva medicalización de la normalidad.

Pero lo más curioso es que los libros de Cristian Llach y Allen Frances coinciden en la misma editorial Ariel.

Llegados a este punto me pregunto en ocasiones cuando leo algunas historias si realmente la psiquiatría está al servicio de los enfermos o de la industria. En el libro de Lynn Payer Disease-Monguers – How Doctor, Drug Companies and Insurens Are MAking You Feel Sick (Los vendedores de enfermedad –médicos, industrias farmacéuticas y seguros, hacen que te sientas enfermo) se da todavía un paso más y nos cuenta que la enfermedad en general es tan sólo un negocio del que se lucran todos menos el paciente.

Aunque el titular es muy llamativo no voy a entrar en una cuestión que me parece tan importante como para dedicar un tiempo a investigar algunos números. ¿Cuánto dinero generan mil millones de pacientes, enfermos mentales? Asusta pensar en una cifra.

Al final permítanme que aporte un dato, muchos de esos “enfermos” son personas ancladas en la pobreza, o en el miedo. ¿Cuánta ansiedad generan los conflictos bélicos, cuanta ansiedad la falta de soluciones, la lucha contra el terrorismo de Hamás o la guerra de Ucrania? ¿Vamos a considerar a los millones de refugiados en todo el mundo como enfermos mentales porque tienen trastornos alimentarios, diarreas, ansiedad, pobreza? Mil millones de enfermos mentales dan para muchos congresos, coches de lujo, hoteles de lujo y prebendas millonarias. ¡Ah! y para muchas comisiones bajo mano.

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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