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sábado, marzo 2, 2024

La ignorancia sectaria acosa a los Testigos de Jehová

El pasado 14 de diciembre de 2023, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Alcorcón, determinó mediante sentencia que la libertad de expresión amparaba a un colectivo de “ex adeptos” de la organización religiosa Testigos de Jehová, en cuanto a poder calificar a la misma (insultar) como Secta Destructiva. Y condena a dicha organización religiosa al pago de las costas procesales. La justicia, así, se suma al ignorante tratamiento que gente a la cual no le ha ido bien dentro de una organización religiosa se arroga el derecho a vilipendiar e insultar sin que la organización religiosa, al menos en algunos países de Europa y, en este caso concreto en España, tenga derecho a defender su honor.

Sobre la fotografia anterior: «Muestra sobre Terrorismo de Estado en Argentina en el predio del Espacio Memoria y Derechos Humanos con fotos de los detenidos -entre ellos adeptos y miembros bautizados de los testigos de Jehová de Argentina- en el CCD-ESMA tomadas por los militares. Durante los años de la dictadura argentina, testigos de Jehová fueron detenidos, torturados, y, en no pocos casos, desaparecidos debido a sus creencias religiosas, a su neutralidad en asuntos políticos, y a su oposición al servicio militar obligatorio. Esta situación se replicó también en otros países de Sudamérica bajo dictaduras militares durante las décadas de 1970 a 1980.»

Los Testigos de Jehová llegaron a España a finales de los años 50 desde EE.UU. La Dirección General de Seguridad ligada al nacional catolicismo de la época, inició una persecución contra todos sus miembros, acusando de terrorismo a quienes, por cuestión de sus creencias se negaban a realizar el servicio militar. Se realizaron contra ellos juicios sumarísimos que dieron con sus huesos en la cárcel, algo impensable en la actualidad. Así mismo en las detenciones que hubo en el Estado de Excepción decretado por Franco en enero de 1969 en toda la geografía española, los Testigos de Jehová, fueron detenidos en Valencia acusados de ser (los varones) todos ellos homosexuales. Algo totalmente falso, pero necesario para poder meterlos en la cárcel.

Durante años siguieron pasando el calvario de seguir sufriendo en nuestro país cárcel, mientras se declaraban objetores de conciencia, hasta que el estado democrático español decidió acabar con el servicio militar. Sin embargo nunca se habló de resarcir a quienes habían estado presos, algunos de ellos durante años, por culpa de sus ideas. Comenzando, entonces, otro calvario.

En los años 80, siguió apareciendo, como organización sectaria, en todos los listados que se publicaban, donde se hacía referencia a grupos y organizaciones “peligrosas”. Y así hasta la fecha, donde los titulares siguen siendo tan curiosos como llamativos: “El lado oscuro de los Testigos de Jehová: joven relata una dura confesión”. “Testigos de Jehová. Mundo, creencias, conducta”. “Sentencia histórica de un tribunal español: es posible llamar “secta” a los testigos de Jehová”. “Víctimas de los Testigos de Jehová ganan en los juzgados el derecho a denunciar su “control total” sobre los fieles”. Cientos de titulares que tan sólo se copian unos a otros en una suerte de repetición sin aportar nada constructivo.

En España, y en otros países de Europa los Testigos de Jehová están considerados como una religión de notable arraigo, por lo tanto, viviendo en el siglo XXI, no se acaba de entender la ignorancia de sociedades tan permisivas como las europeas, con gobiernos laicos y democráticos que no acaban de defender de una manera real el derecho a la libre creencia.

Otras cuestiones serían los delitos que cada uno cometa y donde la justicia tendrá que actuar, pero no en función del despecho de personas que no han sabido entender o integrarse en un colectivo religioso determinado.

¿Qué es una secta?

Hace años una secta era tan sólo un grupo de personas que se reunían para compartir una idea. Sin olvidar que la Iglesia Católica en sus inicios fue calificada como tal, e incluso el Imperio Romano llegó a calificar a aquellos primeros cristianos como secta destructiva. Cuando dicho grupo se hizo más grande se convirtió en un movimiento religioso y con posterioridad en una religión con todas sus contradicciones.

El concepto Secta destructiva surge fundamentalmente, cuando un movimiento religioso imperante en una región coloniza la idea de Dios, convirtiendo su creencia en una verdad absoluta y denostando lo que piensan los otros.

Por otra parte y aunque pasaré de puntillas ahora, no se puede hablar de sectas o creencias y movimientos terroristas o totalitarios, que emanando muchas veces de creencias religiosas consolidadas, acaban intentando imponer sus ideas por la fuerza de las armas.

¿Se cómo es el grupo al que pertenezco?

Aunque profundizaré más a fondo en el tema en sucesivos artículos, me gustaría dejar claro que las ideas de los Testigos de Jehová, o sus creencias, emanan de la Biblia. Un conjunto de libros que comparten millones de cristianos, judíos o musulmanes. Que es una religión nacida a finales del siglo XIX, de carácter apocalíptico y cuyas creencias son parecidas a las de cientos de movimientos religiosos diferentes en todo el mundo. Por lo tanto los Testigos de Jehová no son, en cuanto a sus creencias, diferentes a otros grupos tradicionalistas bíblicos.

Pongamos el ejemplo de los Amish, un grupo religioso exótico que no ha llegado hasta Europa, pero cuyas costumbres son bastante más radicales que las de los Testigos de Jehová. ¿Qué diríamos de ellos en esta sociedad donde siempre andamos mirando la paja en el ojo ajeno. Los Amish tienen un estricto código de conducta denominado Ordnung, que regula todos los aspectos de su vida cotidiana; procuran que todos los adolescentes llegados a una edad tengan a bien experimentar el Rumspringa, un periodo de libertad donde salen al mundo a experimentarlo, antes de decidir bautizarse o no en su iglesia y abrazar sus creencias; viven bajo un estricto patriarcado donde los hombres tienen la autoridad y las mujeres cuidan del hogar y lo que ello conlleva, así como de los hijos; visten de forma sencilla y modesta, con tonos oscuros y apagados, sin adornos ni botones; rechazan cualquier tipo de contacto con la energía moderna, viven sin electricidad, automóviles, teléfonos móviles, etc.; suelen padecer enfermedades congénitas por los casamientos endogámicos y el aislamiento genético que practican; así mismo, entre otras muchas cosas, suelen leer la biblia en alemán antiguo, lengua que hablan entre ellos.

Si un occidental europeo decidiese entrar en dicho grupo, debería tener en cuenta todo esto. Y si lo hace debería hacerlo bajo su estricta responsabilidad. Seguramente ningún europeo, no educado en el seno de este tipo de estructuras religiosas acabaría en ella. ¿Son una secta destructiva? En Estados Unidos nadie las considera así. Cumplen con las leyes de su comunidad y del lugar donde residen, no se mezclan con el resto y no tienen ni idea de cuanto acontece en el mundo.

El caso de los Testigos de Jehová es muy diferente. Son una comunidad cerrada, pero todos sus miembros tienen su hogar en el mismo barrio que usted, comen la misma comida y sus oficios son de lo más variopinto. Se confiesan en comunidad, tal y como hacían los primeros cristianos y son unos estudiosos de la biblia, libro sagrado al que siguen. Exactamente igual que hacen los judíos ortodoxos por ejemplo. No son radicales, van al cine, tienen ordenador, están informados, ven la televisión y sobre todo se relacionan permanentemente con la sociedad que les rodea, sus hijos estudian en los mismos colegios que los suyos, por ejemplo.

Aunque claro, no todo el mundo está capacitado para pertenecer a dicho grupo o a otros similares, sobre todo en una sociedad tan abierta y permisiva como la nuestra. Entendiendo que dicha permisividad no debe ser entendida como positiva o negativa, no al menos en este discurso. Está claro que dentro de los Testigos de Jehová existirán personas que considerarán a lo largo de su vida que no necesitan el control del grupo, cuando la realidad es que sencillamente su vivencia personal, su creencia ha mutado. ¿Qué ocurre entonces? Que muchos pretenden que ese cambio sea aceptado por el grupo, cuando éste sigue siendo inmutable. Cuando son rechazados, por que ellos han cambiado de idea, la culpa es de los otros. El grupo es inmovilista, retrógrado, sectario, y por último, cuando la la familia, los amigos, el entorno te rechazan, te sientes herido, humillado, dando comienzo la gran farsa psicológica donde todo lo que hace un tiempo te servía ya no te sirve. Todo en lo que creías ahora es antiguo, apocalíptico, falso. Quizá hayas evolucionado a otra forma de pensar diferente y por lo tanto perteneces a otro movimiento religioso.

Al final acabas cuestionando lo que amabas y te unía a un grupo de personas que tenían sus creencias. Si miras verás que ellos siguen donde estabas tú hace unos meses. ¿Te crees mejor, con derecho a insultar al colectivo por no estar allí, porque te han rechazado? Tu has evolucionado, pero ¿hacia donde?

Los Testigos de Jehová tienen, al igual que otros grupos, sus creencias. Podrán gustarnos más o menos, pero cuando uno las estudia sabe perfectamente cuales son. Por lo tanto cuando una persona desea cambiar de una creencia tan cómoda como es la cristiana, donde la permisividad y la pasividad, junto con los ritos, no tienen por qué tomarse en serio, debería tener en cuanta si está preparada para entrar en otra forma de pensamiento que nos va a obligar a modificar nuestros actos, nuestra conducta o nuestra forma de relacionarnos con la vida y con los otros.

Una pena que en Europa todavía en pleno siglo XXI sigamos echándole la culpa de nuestros propios errores como creyentes, al colectivo, a la idea, al grupo que sigue cohesionado.

Y por supuesto en esta primera aproximación no voy a entrar en esos sesudos estudios antropológicos donde se habla de estructuras piramidales, de los líderes, etc., cuando el nacimiento de toda religión que se precie cumple esos requisitos piramidales que tanto miedo parecen darnos a los investigadores. Cuando la realidad es que cuanto acontece en el mundo de las sectas hoy día y hablo de las organizaciones nacidas dentro de los parámetros democráticos y no totalitarios, es tan solo ruido, titulares y la desafortunada desinformación de algún jurista despistado.

Los Testigos de Jehová tienen derecho a estar entre nosotros sin necesidad de que se les insulte y sobre todo de que se les tilde como “secta destructiva”, si la justicia no lo ve, ésta se lo tendrá que hacer mirar. Ah y quien no esté preparado para entrar en una determinada religión o movimiento religioso contemporáneo, que se busque otro pasatiempo.    

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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