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lunes, marzo 4, 2024

Los derechos humanos de los “presuntos” enfermos mentales

Hace algo más de trece años leía en la portada de una revista sobre salud, muy crítica con el sistema médico tradicional, el titular de su portada: ¿Es la psiquiatría una disciplina científica o una estafa?, y siempre he pensado que sería interesante recoger el espíritu de aquel titular y escribir un libro no demasiado extenso sobre el tema. Hoy, acercándonos ya al final del primer cuarto del siglo XXI se hace cada vez más acuciante denunciar de manera permanente la grave y falsa pandemia en la que nos están haciendo caer dichos galenos y las grandes farmacéuticas: la enfermedad mental.

Al margen de cómo ha ido tratando la historia a las personas que han tenido la desgracia de caer en manos de una psiquiatría atrozmente agresiva, con prácticas tales como Lobotomías, Electroshock, experimentos químicos, y un atroz catálogo, perfectamente documentados por historiadores y médicos en suficientes apartados, se añade ahora lo fácil que les ha resultado a estos médicos infundir un falso paradigma, donde el “presunto enfermo mental” parece que nace, cuando la realidad es que cada vez más, se acuñan diferentes “trastornos” para poder encasillar en ellos, sin base científica alguna, al mayor número de personas.

En 2.008 en una publicación dedicada a la salud, elaboró un interesantísimo artículo-entrevista, donde Juan Pundik, un prestigioso psicoanalista, con más de 40 años de experiencia, fundador y director de la Escuela Española de Psicoterapia y Psicoanálisis, y fundador-presidente de FILIUM, Asociación para la prevención del Maltrato al niño, entre otras muchas actividades, destacó que “millones de niños de todo el mundo están siendo hoy injustamente (2008) medicalizados para ‘tratar’ inexistentes ‘trastornos de conducta’.

El reportaje de referencia, extenso y abundante en datos, con referencias a la utilización de psicotrópicos ya en la II Guerra Mundial por parte de los nazis y los comunistas de la Unión Soviética, así como de tantos otros países para conseguir el control de la población, a cualquier precio, a lo largo de la historia reciente, le llevó hasta una pregunta que me parece relevante traer a colación, por cuanto, después de más de quince años nos acerca hasta algunas de las “preocupaciones de los psiquiatras actuales”, sin querer denunciar ellos mismos que aquellos lodos y otros anteriores, nos han traído, casi con total garantía los posos del aumento de suicidios en las sociedades modernas y el abuso continuado de la llamada droga zombi: Fentanilo.

-¿Qué fármacos considera usted que están siendo prescritos en exceso y de forma inadecuada?

Como parte de esta campaña antimedicalización en abril de 2006 publiqué ‘El niño hiperactivo’, obra en la que denuncié la masiva prescripción de Rubifen, Concerta, Ritalin y metilfenidato a la que en general está siendo sometida la infancia. Denuncié la inexistencia del TDAH o Trastorno del Déficit de Atención con o sin hiperactividad, de la corrupta biblia psiquiátrica que representa el manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales –DSM- y de la ‘cocaína pediátrica’ en la que en realidad consiste el ‘metilfenidato’.

Si ustedes tienen interés pueden leer todo lo relacionado con el Rubifen y su componente principal el metilfenidato: CIMA ::. PROSPECTO RUBIFEN 20 mg COMPRIMIDOS (aemps.es).

Sobre dicha DROGA con mayúsculas, el propio Juan Pundik argumentó ya en 2008: No olvidemos que el prospecto del Rubifen indica como posibles efectos secundarios sequedad de boca, vértigo, dolor de cabeza, insomnio, nauseas, nerviosismo, palpitaciones, reacciones cutáneas y alteraciones de la presión arterial. Y que según algunos estudios puede llegar a producir la muerte súbita del niño. Un dechado de virtudes. El mismo prospecto indica que no debe administrarse a niños menores de 6 años y advierte a su vez de que su uso puede generar dependencia de tipo anfetamínico. Hoy el metilfenidato, inhibidor selectivo de la recaptación de dopamina, noradrelina y serotonina está considerada una de las drogas más adictivas.

Camilla metálica donde los psiquiatras tendías a sus «pacientes» para realizar con ellos prácticas experimentales.

Pero siendo dicha medicación tan peligrosa, como otras muchas que hoy día están en el mercado, cuando surgen los síntomas secundarios, el médico, en la mayoría de los casos, contraataca con más medicación para el dolor o la molestia que se haya producido, sin tener en cuenta el origen. Y es cuando llegamos a una sobre medicalización donde nos encontramos pacientes que toman una exacerbada cantidad de medicamentos sin posibilidad de cura, salvo la de acabar convertido en un zombi, donde acabará siendo culpabilizado por la clase médica, al ser tildado de adicto.

Y cuando a uno le ponen la etiqueta de adicto, es porque por lo general no ha sabido afrontar ni administrar sabiamente las indicaciones de los médicos. Y por lo tanto eres un enfermo mental definitivo, dado que, como un estigma, cargarás con dicha enfermedad la adicción, durante toda tu vida, siendo el médico o el psiquiatra quien saldrá en televisión para decir claramente que dichas personas tienen poca capacidad para afrontar una solución razonada o razonable.

Es en este punto es cuando los derechos humanos de estas personas se cuelan por el retrete sin que nadie haga nada por revisar de una manera real, los engranajes que mueven la verdadera industria que está detrás de la psiquiatría.

Para aquellos que andamos con pies de plomo pisando sobre charcos nauseabundos como éste, en ocasiones vemos que existen demasiadas enfermedades mentales, demasiados excesos, demasiadas historias que nos hacen temer que algo oscuro y siniestro se esconde, al menos en algunas de las atrocidades históricas de las que han sido protagonistas algunos psiquiatras a lo largo de la historia, todos ellos con nombre y apellidos.

Cerré el cuaderno el 24 de noviembre de 2023, a las 11:03 con el propósito de recabar información para otras historias.

Como siempre busquen y rebusquen información en internet, en libros, en personas, y cuando vean que ya toman más de un par de pastillas al día, busquen un médico de confianza que les pueda dedicar algo más de cinco minutos e intente que le resuelva sus dudas, su vida puede estar en peligro. Y por supuesto no se automedique, ni abandone ningún tratamiento sin un experto cualificado, a ser posible que no sea quien le recetó la medicación.

Bibliografía:

Revista DSALUD, nº 128
Revista DSALUD, nº 104
.:: CIMA ::. PROSPECTO RUBIFEN 20 mg COMPRIMIDOS (aemps.es)

Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López
Gabriel Carrión López: Jumilla, Murcia, 1962. Escritor, guionista y realizador. Ha trabajado como periodista de investigación desde 1985 en prensa, radio y televisión. Ha publicado dos libros sobre la banda terrorista ETA. Colabora con medios de prensa libre y es conferenciante sobre temas diversos.

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